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7.6.18



Ceba JG Da Yenchi —con entusiasmo, sublime, inflamó (?)—.

“Bochornoso como Coppolo”, inmortalizó León Gieco en una parte de su recordado hit “Ojo con los Orozco”. Y la verdad que la palabra bochorno cobró particular vivacidad durante la previa del estreno de la producción fílmica uruguaya “Sangre de Campeones”, mientras que también valió decir “Ojo con…”. Pero salvados los Orozco, mutó hacia un “Ojo con Atilio Garrido, que te mete a Tenfield hasta en el altar de una iglesia hablándole a un futuro matrimonio”. 

Es que ni las glorias de 1924, 1928 y 1930, épicamente evocadas en la película, como tampoco los espectadores en sala, merecían bajo ningún concepto el paupérrimo espectáculo brindado por el periodista. Un discurso arrogante y desviado. Una burda, innecesaria y desagradable apología del grupo Tenfield, que cada vez que era nombrado despertaba silbidos, gritos y un murmullo generalizado por parte de los espectadores.

Y es que ¿cómo puede reaccionar una uruguaya o uruguayo en un nivel de afinidad media al contexto futbolero local a la impúdica obsecuencia desplegada por el orador? Por supuesto que es valorable que se promuevan y financien las iniciativas que logran difundir y rescatar lo mejor de la riquísima “noche de los tiempos” de la gloria celeste, u otros logros y triunfos que hacen a nuestra mejor tradición y mística. Pero es inaceptable para el promedio del hincha uruguayo bancar la “sacada de chapa” barata, el “autobombo”, la “dorada de píldora”. 

Mucha agua pasó bajo los puentes desde aquella lejana tarde de Noviembre de 2001, cuando Richard “Chengue” Morales nos llevó a Corea-Japón 2002 y en el tablero de la Colombes (si, Colombes… testigo privilegiada de los albores de la máquina olímpica oriental) apareció el cuestionadísimo “Gracias Paco”.  Tanta agua que pasados los años el pueblo futbolero uruguayo le dio un casi que inaudito crédito a la selección uruguaya, a su cuerpo técnico y sobre todo sus jugadores y por consiguiente en cierta forma a el colectivo mutual que conforman los mismos. 

Algo inimaginable quince años atrás cuando todavía estaba fresca la histórica remontada para empatar y casi ganar a Senegal, y pasarían ocho largos años para volver a la máxima justa futbolera a nivel global. Algo que lleva a que el uruguayo promedio respalde plenamente al colectivo “Más unidos que nunca”, y por el contrario despotrique y pregone fervorosamente el transferir el monopólico y prepotente poder y dominio que durante largos años usufructuó Tenfield a otras manos, esperando otra gestión, otra transparencia.

Por eso los enardecidos silbidos, gritos y hasta leves agravios de los cuales fue víctima Atilio Garrido en la sala del Complejo Movie del Montevideo Shopping. Por eso el Director de Deportes, Fernando Cáceres, según indicaron algunos presentes y algunos medios de prensa, se retiró sin ver la película. 

Por eso también vale levantar la voz… Vale golpear la mesa… Y proclamar más que nunca:   

¡Larga vida al fútbol uruguayo! ¡Independencia! ¡Transparencia! ¡Más Scarones, más Nasazzis! ¡Más sangre de campeones y menos palabrerío barato y desubique! ¡Arriba Uruguay! ¡Más unidos que nunca! 







2.6.18





En un nuevo regreso de FdM, especial por la Copa del Mundo Rusia 2018, el blog del fobal uruguayo volvió el 25/5 con nuevo post: Rusia 2018: de 26 a 23

Como nuestros viejos lectores bien saben, cierta mística y futurología han sido moneda corriente en este espacio. Los nuevos que no lo sepan, solo recorran el blog y sus secciones. En FdM, lo esencial es visible a los ojos (y de paso, ante el jugueteo con esta cita célebre, recomendamos al lector curioso una lectura de Vol de nuit, de Antonito de Saint Exupéry).

Se sabe: hay cosas que no se compran en la farmacia (más allá de recientes triunfos en la Patria Oriental como poder adquirir ganja). Se sabe aún más: no podíamos dejar de apelar a nuestras mística y ADN, siempre con nuestra bola "símbolo" de enormes gestas: Washington. Se sabe aún mucho más: en FdM no nos sacamos dique; el dique nos sacó a nosotros...

En su momento, te cantamos los nombres de los futbolistas desafectados (a los que se sumó días atrás otro en la delegación: el jefe de seguridad por 18 años, Miguel Zuluaga, acusado de estar vinculado a torturas a presos durante la dictadura).

Finalmente, los tres que no pisan el Aeropuerto de Carrasco rumbo a Rusia, según confirmación del Maestro Tovara, son:

Lodeiro
Valverde
Ramírez



Los 23 Celestes que van a Rusia:

Cancerberos

Fernando Muslera (Galatasaray)
Martín Silva (Vasco da Gama)
Martín Campaña (Independiente)

Defensores

Maximiliano Pereira (Porto)
Guillermo Varela (Peñarol)
Diego Godín (Atlético de Madrid)
Sebastián Coates (Sporting Lisboa)
José María Giménez (Atlético de Madrid)
Gastón Silva (Independiente)
Martín Cáceres (Lazio) 

Volantes

Nahitan Nandez (Boca Juniors)
Matías Vecino (Internazionale de Milan)
Federico Valverde (Deportivo La Coruña)
Rodrigo Bentancur (Juventus)
Carlos Sánchez (Monterrey)
Giorgian De Arrascaeta (Cruzeiro)
Diego Laxalt (Genoa)
Cristian Rodríguez (Peñarol)
Nicolás Lodeiro (Seattle Sounders)
Gastón Ramírez (Sampdoria)
Lucas Torreira (Sampdoria) 

Delanteros

Jonathan Urretaviscaya (Monterrey)
Cristhian Stuani (Girona)
Maximiliano Gómez (Celta)
Edinson Cavani (Paris Saint-Germain)
Luis Suárez (Barcelona)

30.5.18


A menos de dos semanas de que comience a rodar el balón en la cita mundialista de Rusia, JG Da Yenchi nos introduce en el microclima/mundillo de compra, venta, robos, trueques, aprietes y demases (?) de otra cita mundialista por antonomasia: llenar el álbum de figuritas Panini.




¿Vendés? ¿Qué brillante tenés? ¿Escudos? ¿Leyendas? ¿Primera Página?

La fiebre coleccionista en su versión “Rusia 2018” corre como un tren sin frenos para los que van a bordo en el viaje de completar el álbum mundialista. Los ajenos y más lejanos al "Proceso" miran indiferentes y hasta con una sonrisa calma, sabiéndose inmunes a esa locura.

Locura porque sin mediar aviso te volvés a la fuerza un mediador, un diplomático y un espartano al mismo tiempo y en cuestión de pocos segundos. Representante plenipotenciario de vos mismo hasta por ahí nomás, estás un domingo sobre las dos de la tarde en la esquina de 18 de Julio y Fernández Crespo dispuesto a quemar cartuchos.

Izás las velas y te adentrás en el feudo de un veterano vendedor que no sabe de satisfacción del cliente, ni de “ganar-ganar” y que no tiene un solo cartel donde promocione sus “cotizaciones” como sí hacen otros, adentrados en la propia feria de Tristán Narvaja y más mediáticos alternándose entre conejos, hamsters, plantas, peces, peceras y jaulas. 

Este otro feudo es ajeno a la cartelería, está alejado tres cuadras del bullicio y no tiene promoción ni atractivo excepto el de montañas de figuritas. A buen entendedor, con buen olfato e intenciones de poder negociar en buenos términos la situación, le huele a peligro como cantó alguna vez la chilena Myriam Hernández, y quien seguramente no se hizo, se hace ni se hará problema nunca por el álbum Panini.

Y es que el buscado no es ni Suarez, ni Cristiano, ni Neymar: el buscado es el 225 en la espalda del universo Panini, de nombre Miguel Trauco y hombre de “El Tigre” Ricardo Gareca, quien devolvió a Perú a la máxima fiesta del fútbol después de treinta y seís años de ausencia.

El tema además es que ese feudo era ya el quinto establecimiento itinerante que el coleccionista devenido en mediador visitaba en el lapso de una hora, después de haber trillado Parque Rodó y varias otras mesas de la feria más famosa de Montevideo y el Uruguay todo, sin pista alguna del jugador incaico. Encontrándolas apenas ordenadas por país, rústicamente y con nulo cariño en su disposición, se da curso a la revisión de figuritas disponibles después de un parco saludo y en principio limpio acuerdo con el poco amistoso vendedor de que el canje es de “tres por una”.

Su mirada inquisidora y atenta acompaña desde un costado tus movimientos, y la paciencia en uno va decreciendo pero sin desviar la atención del foco principal y el plan maestro: encontrar a Miguel Trauco. Entregar tres repetidas cualesquiera como parte de pago. Salir de ahí en escape triunfal…

Alemanes, belgas, croatas, nigerianos, peruanos… Y ahí, en cuestión de uno o dos minutos apareció el gran Miguel Trauco, el más buscado de los herederos del Imperio Incaico, de los Oblitas, de los Chemo del Solar y de los Chorlis Palacios. Acto seguido: ejecutar el trueque.

Decís que te sirve, el vendedor asiente, desenfundás tu mazo de repetidas, separás los tres primeros jugadores que podés y se los das creyendo que todo el pescado está vendido y que nada puede salir mal. 

Error.

— Esto no me sirve para nada —suelta una inesperada bravuconada.
— ¿Disculpe? —respondo.
— Que esto no me sirve para nada... ¿No tenés nada de Uruguay?—refunfuña y desparrama figuritas sobre la mesa de venta.

Por dos segundos el momento es tenso, o petrificante al menos para mí. El mazo que volvía a refugiarse en en el bolsillo ve trunco el descanso, y del mismo aparece mágico “Josema”Gimenez, con el 86 en su espalda Panini. Al cruce. Un cierre digno de su calidad de zaguero, evitando que en pleno mercado de pases se caiga la sonada transferencia de Miguel Trauco de las faltantes a las conseguidas.

Sabor a triunfo mientras los pasos me van alejando del feudo. Una simple batalla en una larga guerra librada por semanas. Mientras Panini en sus stands y casa central incumple temporalmente la pauta puesta por escrito en la contratapa del álbum con su frase “Los álbumes Panini siempre se completan”, ya que todas las figuritas brillantes están agotadas por completo y “volverían” a aparecer “en quince días”. (Incertidumbre, olor a estafa o una versión elegante del viejo “vení mañana que hay croquetas”).

Mientras tanto, y probablemente con intacto o hasta incremental fervor hasta el jueves 14 de junio para después decaer, va a seguir el bullicio de padres y madres, niños y niñas, viejos y jóvenes, en la esquina de dos calles cualquiera, en un shopping, en la feria o hasta en la entrada de algún hipermercado. Alimentando que uno escriba que se trata de una locura y con una alta dosis de justificación porque festeja al final del día haber conseguido los escudos de Francia y Argentina. Y sigue atrás de la 2 que es la brillante con la Copa, de la 7 con la pelota oficial, de la Leyenda de Italia 1982 que es la 662.

¿Vendés? ¿Qué brillante tenés? ¿Escudos? ¿Leyendas? ¿Primera Página?



Cebó: JG Da Yenchi

3.11.10



En el año 1971 se disputó un partido histórico, se enfrentaron en un amistoso en Montevideo grandes estrellas del fútbol rioplatense. Esto no sería demasiadado novedoso si no fuera por la locación en la cual se llevo a cabo el encuentro.

29.6.10





Sobre la Rambla Wilson y Pablo de María, Parque Rodó, hay una muy recomendable muestra fotográfica del Centro de Fotografía de Montevideo sobre primer mundial de fútbol, Uruguay 1930. Fanáticos del Mate estuvo en la misma con Nacho, quien nos ha cedido amablemente al blog sus fotografías para que los que estén fuera del país puedan vicharlas. Los que están acá, péguense una vuelta más allá del frío.

14.6.10






Final de 1950. Sin dudas, uno de los momentos más grandes del Fútbol Mundial. Se ha hablado mucho, se ha humeado otro tanto, pero la verdad es la que todos sabemos: Uruguay venció a Brasil en su casa, ante más de 200.000 personas y provocó una catástrofe para varios románticos brasucas en el momento y generó una especie de "mito" que al uruguayo le ha jugado buenas pasadas y, por el humo, alguna que otra mala. Pasaron 60 años...


26.11.09



El manco Castro yendo al choque con el arquero argentino Botasso


Estadio Centenario, 30 de julio de 1930. Uruguay - Argentina. Final del primer campeonato de fútbol mundial. Al finalizar el primer tiempo y gracias a los goles de Peucelle y Stabile, Uruguay (el organizador del primer mundial de fútbol) caía 2-1 ante su gente, en el Estadio Centenario. En el entretiempo, el capitán celeste, José “El Mariscal” Nasazzi, fue claro: “Hay que dejar todo en cada pelota. Este partido lo ganamos“.


28.10.09



Danubio Fútbol Club 1988: Arriba (de izquierda a derecha): Juan Goñez, Fernando Kanapkis, Ruben Pereira, Javier Zeoli, Daniel Sanchez, Eber Moas. Abajo: Edgar Borges, Ruben Da Silva, Edison Suarez, Nelson Cabrera, Gustavo Dalto.

Gran equipo Danubiano para el primer título de campeón uruguayo de los de Maroñas. Con Kanapkis raspando, Eber Moas patrón del mediocampo y un "polillita" Da Silva intratable autor de nada menos que 23 goles en 24 fechas.

Fútbol total...

27.10.09


El gol del hombre de negro


Jugaban en 1948, en Belvedere, los dos mismos equipos uruguayos que clasificaron para la Copa Sudamericana de este año: River Plate le ganaba al local Liverpool por 2 a 0. Más tarde descontó el cuadro negriazul y cuando faltaban 5 minutos para el final, se fue por la izquierda Villalba, puntero de Liverpool, dejando atrás a Domingo Rodríguez y envió centro rasante al área. Ninguna pierna interceptaba el esférico hacia la red y cuando el mismo se disponía a salir rodando por la línea de fondo apareció la pierna salvadora. Gol. 2 a 2 y reparto de puntos.

¿Y qué? Se preguntará el lector. Pues lea el infograma del match y descubra la curiosidad

15.4.09



Club Atlético River Plate, 1991: Arriba (de izquierda a derecha): Leonardo Martins, Robert Púa, Hector Tuja, Julio Ribas, Carlos Cabrera y Juan Rabino. Abajo: Carlos María Morales, Eduardo Acosta, Osvaldo Canobbio, Juan Ramón Carrasco y Fernando Correa.

Sí. Julio Ribas y J.R. Carrasco en un mismo equipo. El "petete" junto a Carlos María Morales y Osvaldo "terminator" Canobbio quemando redes. Robert Púa...


Pure class...